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TÉCNICAS DE SANACIÓN
Al sentirme bien, veo el mundo con más luz, en armonía, puedo disfrutar los sonidos a mi alrededor, estoy de buen humor, mi acercamiento con los demás se vuelve más amigable, tranquilo y si tengo algún conflicto, tengo mayor capacidad para enfrentarlo. Cuando hablo de sentirme bien, lo expreso desde todo mi ser: física, emocional y espiritualmente. Mi cuerpo fluye libremente, me percibo flexible, mi temperatura es templada, mi respiración es profunda y relajada, estoy alegre, tengo muy buena energía, me siento en paz y además tengo confianza de que todo va por buen camino.
En cambio, cuando no me siento bien, me aparecen una serie de síntomas: generalmente empiezo con una baja de energía, me siento cansada, es como si me hubiera faltado dormir un poco más, mi estado de ánimo tiende a lo irritable, no estoy de humor para bromas, no soporto algunos comentarios; también registro dolores físicos: tensión en los hombros, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza, de estómago, sensación de pesadez, mi estrés se eleva y/o se me manifiestan algunas enfermedades como gripa, anginas, gastritis, etc.
Cuando escucho mi cuerpo puedo darme cuenta de qué es lo que estoy necesitando, así como lo que quiero hacer, hacia donde voy; también tengo claridad en relación con lo que me gusta o no, es mi cuerpo el que me indica que algo no está funcionando en forma integral.
Cuando no estamos equilibrados o integrados como un todo, y vuelvo a repetir en lo físico, emocional y espiritual, ahí se empieza a gestar nuestro problema a nivel salud.
Si somos amables y alegres, encontramos con más facilidad la alegría a nuestro alrededor, sin embargo, cuando estamos agresivos o molestos, también esto lo encontraremos al relacionarnos.
Si logramos entender que, para mantenernos en un estado favorable, es necesario ampliar la auto-percepción, la auto-observación y el auto-conocimiento, podremos desarrollar nuestra conciencia. Una mayor conciencia nos da la oportunidad de saber quienes somos, qué queremos y hacia donde vamos, y podemos así, tomar entonces la responsabilidad de nuestra vida.
Existen un gran número de técnicas que nos enseñan a escucharnos y a traducir y saber interpretar lo que nos dice nuestro cuerpo. Siempre les digo a mis alumnos que es necesario iniciar con lo más importante en el ser humano, lo que nos mantiene con vida, esto es, con LA RESPIRACIÓN. Cuando nacemos, nadie nos dice cómo debemos de respirar, lo hacemos de forma natural, simplemente lo sabemos y no controlamos; desgraciadamente conforme vamos creciendo, vamos aprendiendo a "Ser" y perdemos esta parte tan esencial y natural. Empezamos a reprimir nuestros sentimientos a partir de cortar la respiración, si respiramos profundamente, sentimos profundamente, y si sentimos profundamente, puede ser doloroso, por lo tanto creemos que es mejor limitar nuestra respiración, sin embargo, si limito mi sentir también estoy restringiendo mi capacidad de ser feliz y de amar.
¿Sabías que una forma para lograr la desintoxicación de tu cuerpo es a través de la exhalación?, ¿que a través de la exhalación se logra un porcentaje mayor que la eliminación por vía rectal, por orina o por sudoración?
La respiración es un fenómeno celular; al inhalar el aire llega a nuestros pulmones, ahí se produce el intercambio gaseoso, el oxígeno es llevado por la sangre a todo el organismo, a cada célula y de esta manera obtenemos la energía necesaria para que nuestro cuerpo pueda realizar todas las funciones; en el proceso inverso, exhalamos bióxido de carbono para expulsar toxinas del organismo.
Reaprender a respirar adecuadamente nos permite: elevar nuestra energía, que nuestro organismo funcione mejor, tener claridad en los pensamientos y contactar con nuestros sentimientos; aunque esta parte podría ocasionar conflicto en algunas personas pues ampliar la capacidad respiratoria nos lleva a sentir, y aunque pueda ser doloroso, también es un hecho que cada día nos sentiremos mejor. En el libro de sanación física, desde la dimensión metafísica, el Dr. Jim Bourque Starr dice que los problemas pulmonares hablan de la pérdida de inspiración de la vida y del sentimiento de sentirse sofocado.
A continuación se muestran algunos ejercicios que te ayudarán a mejorar y concientizar tu respiración:
POSICIÓN:
- Siéntate en una silla
- Pies separados uno del otro bien apoyados en el piso
- Espalda recta, de preferencia sin apoyarla en el respaldo
- Coloca una mano en la parte baja del abdomen y la otra en la parte alta
FORMA DE HACERLO:
- Inhala concientemente por la nariz, sintiendo como entra el aire
- Llévalo a la parte baja del abdomen, ve sintiendo cómo se infla primero la parte alta y después la baja
- Exhala por la boca, coloca la lengua en el paladar, de esta manera podrás controlar la salida del aire, al exhalar date cuenta como desinflas la parte baja y después la parte alta del abdomen, trata de sacar el aire
- Repite con conciencia esta inhalación y exhalación durante por lo menos 3 a 5 días
Pero como este ejercicio hay muchos más, lo más importante es que tengas presente la respiración, de llevar una exhalación e inhalación profunda y sólo pensar en la respiración y dejar ir todos los pensamientos que muchas veces nos aquejan.
Así como acostumbramos lavarnos los dientes, necesitamos hacer cotidianamente los ejercicios de respiración.
Ma. Elena Maroto
Directora General del Colegio de Especialidades Psicoterapéuticas COPSI
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